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Médico especialista en medicina de urgencias. Actualmente Coordinador médico de Urgencias, Clínica Somer.
Conocimiento y manejo clínico de la insuficiencia respiratoria aguda
El ataque cerebrovascular (ACV) isquémico actualmente representa una de las mayores causas de morbilidad y discapacidad neurológica a nivel mundial. Su abordaje debe ser inmediato para disminuir el riesgo de eventos deletéreos en la funcionalidad y calidad de vida del paciente. Entre los factores de riesgo más relevantes, la hipertensión arterial conlleva el mayor riesgo atribuible poblacional (47.9%; IC 99%: 45.1–50.6), según el estudio INTERSTROKE por O'Donnell MJ et al, el mayor estudio internacional de factores de riesgo de ACV realizado en 32 países. La intervención en las fases iniciales es el factor crítico determinante para rescatar tejido cerebral y minimizar secuelas irreversibles.
Fisiopatología
El cerebro es un órgano metabólicamente muy activo que recibe el 20% del gasto cardíaco. El flujo sanguíneo cerebral (FSC) normal es de 50–55 ml/100 gr/min. El ACV se produce principalmente por hipoperfusión sistémica, trombosis o embolismo, lo que genera un trastorno en la entrega de oxígeno y el metabolismo de la glucosa, culminando en daño tisular irreversible si no se restaura el flujo rápidamente (Figura 1).
Presentación Clínica y Protocolo de Actuación
Se caracteriza por la aparición repentina de un déficit neurológico focal (hemiparesia, afasia, hemianopsia, inatención). Ante un paciente con sospecha de ACV, podemos utilizar una herramienta que nos permite evaluar a los pacientes con alta probabilidad de padecer dicha patología (Figura 2). Una herramienta es la escala hospitalaria accidente cerebrovascular de Cincinnati, identifica a un alto porcentaje de pacientes con ACV agudo evaluando solo 3 signos físicos: 1) asimetría facial, 2) descenso o debilidad del brazo y 3) alteración del lenguaje.
Figura 2. Algoritmo de manejo inmediato ante cuadro sugestivo de ACV
Nota: ACV, accidente cerebrovascular; NIHSS, National Institutes of Health Stroke Scale (Escala de Ictus de los Institutos Nacionales de Salud); TP/TPT, tiempos de coagulación (tiempo de protrombina/tiempo de tromboplastina parcial); TC/RM, tomografía computarizada y resonancia magnética de cráneo
Fuente:
elaboración propia
Se debe descartar de inmediato hipoglucemia y tratar si es del caso, ya que la hipoglicemia es un "gran imitador" del ACV. Una vez hecho esto se procede a documentar la severidad del ACV, para lo cual utilizaremos una de las escalas diseñadas para dicho fin: la Escala Canadiense de Déficit Neurológico o la National Institutes of Health Stroke Scale (NIHSS), esta última, la más utilizada, es fundamental para objetivar la severidad del déficit y también para determinar si el paciente es candidato para trombólisis. Un puntaje > 6 sugiere oclusión de gran vaso, mientras que un puntaje < 5 suele considerarse un ACV menor. En este punto se tomarán muestras para estudios de rutina o complementarios según el caso y la sospecha clínica (Figura 2).
Diagnóstico por imágenes
La angiotomografía computarizada (angio-TC) de cráneo constituye una herramienta complementaria fundamental, al permitir identificar oclusión de grandes vasos (large vessel occlusion, LVO) y evaluar la circulación colateral. Es importante destacar que el “spot sign” (signo de la mancha) en la angio-TC no representa un signo del coágulo isquémico, sino un hallazgo indicativo de extravasación activa de contraste, asociado con mayor riesgo de expansión del hematoma y transformación hemorrágica.
En los 2 planos, el territorio de la arteria cerebral media (ACM) se divide en 10 regiones, valorando cada una en 1 punto si está comprometido:
-M1: región cortical anterior de la ACM; M2: región cortical lateral al ribete insular; M3: región cortical posterior de la ACM; M4, M5, M6: región cortical anterior, lateral y posterior de la ACM, aproximadamente a 2 cm por encima de M1, M2, M3, respectivamente.
M7: núcleo lenticular (L); M8: núcleo caudado (C); M9: cápsula interna (IC); M10: ribete insular (I).
El puntaje se obtiene restando a 10 cada área afectada en estos puntos, 10 corresponde entonces a una TAC cerebral sin cambios agudos.
El tratamiento del ACV isquémico agudo se
centra en la reperfusión temprana del tejido cerebral viable. La trombólisis
intravenosa continúa siendo una de las principales estrategias terapéuticas,
utilizando alteplasa (0,9 mg/kg; dosis máxima de 90 mg) o tenecteplasa (0,25
mg/kg en bolo), esta última cada vez más incorporada en la práctica clínica por
su facilidad de administración y su potencial ventaja operativa en la reducción
de los tiempos puerta-aguja.
Lecturas recomendadas por el autor
1. Prabhakaran S, Gonzalez NR, Zachrison KS, Adeoye O, Alexandrov AW, Ansari SA, Chapman S, Czap AL, Dumitrascu OM, Ishida K, Jadhav AP, Johnson B, Johnston KC, Khatri P, Kimberly WT, Lee VH, Leslie-Mazwi TM, Mac Grory B, Madsen TE, Menon B, Mistry EA, Park S, Parker S, Pérez de la Ossa N, Reeves M, Saiz T, Scott PA, Schwartzberg D, Sheth SA, Sporns PB, Times S, Tjoumakaris S, Wolfe SQ, Yaghi S; Peer Review Committee. 2026 Guideline for the Early Management of Patients With Acute Ischemic Stroke: A Guideline From the American Heart Association/American Stroke Association. Stroke. 2026 Jan 26. doi: 10.1161/STR.0000000000000513.
2. Sharma R, Lee K. Advances in treatments for acute ischemic stroke. BMJ. 2025 May 7;389:e076161. doi: 10.1136/bmj-2023-076161.