El duelo gestacional y perinatal suele ser invisibilizado con frecuencia, bajo la falsa idea de que la pérdida es menos significativa si ocurre en las primeras semanas de embarazo.
Sin embargo, la gestación marca el inicio de una etapa profunda para la mujer y su familia. Ya sea un embarazo planeado o sorpresivo, vivido en soledad o en compañía, la noticia de una nueva vida despierta sueños y esperanzas.
Cuando ese camino se interrumpe —así suceda en las primeras semanas, a mitad de la gestación, al final o en los primeros días de vida— la pérdida es real ydesencadena un duelo profundo junto a un torbellino inexplicable de emociones. En esos momentos, más que palabras de aliento prefabricadas, las familias necesitan presencia y apoyo sincero: una compañía desde el silencio, una mano en el hombro y un mensaje tan sencillo como valioso: «aquí estoy para lo que necesites».
También es fundamental reconocer y acompañar el dolor de los padres, las parejas y demás familiares, quienes pueden vivir su duelo silenciosamente mientras intentan mantenerse fuertes para apoyar a la madre. Asimismo, debemos cuidar al personal de salud que acompaña estas pérdidas, pues estar presente en momentos de tanto dolor también puede generar una importante carga emocional.
Hablar del duelo gestacional y perinatal, reconocer la existencia y el significado de ese bebé y validar el dolor de quienes lo esperaban permite que las familias no tengan que transitar esta experiencia en soledad.
Visibilizar el duelo no elimina el dolor, pero puede hacerlo más humano y llevadero.
Alejandra Agudelo Huertas -Enfermera especialista materno perinatal